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¿Marketing, Periodismo o Derecho?

Sara Molina Pérez-Tomé

CEO de Marketingnize.
Abogada digital especializada en LPM, Marketing y desarrollo de negocio.
Experta en Coaching Profesional, Inteligencia emocional y PNL.
Bloguera y colaboradora en distintos blogs y medios del sector jurídico a nivel nacional e internacional 

Autora de El Abogado 3.0.

"Nunca dejes que nadie te diga que no puedes hacer algo. Si tienes un sueño tienes que protegerlo. Las personas que no son capaces de hacer algo te dirán que tú tampoco puedes, pero si tienes un sueño, persíguelo, y punto”.
Will Smith,
'En busca de la felicidad'

Quería empezar este post agradeciendo a Nuevos Juristas, y especialmente a Andrea (a la que sigo en su blog y admiro), que hayáis pensado en mí y por darme la oportunidad de compartir mi experiencia, esperando que pueda resultaros útil. Aunque quería adelantarme diciendo que la vida profesional no es siempre un camino de rosas y detrás de cada logro hay un fracaso o como lo veo yo una nueva oportunidad.

Defensora de pleitos pobres

Desde pequeña en mi casa me llamaban “defensora de pleitos pobres”, refiriéndose al hecho de que me dedicaba a defender causas perdidas sin ganar nada con ello o incluso perdiéndolo. Supongo que ser la mayor de nueve hermanos desarrolló en mí la sensación de defensa de los derechos y libertades y de cuidado de aquellos que lo necesitaban.

Provengo de una familia de ingenieros, médicos y arquitectos pero ningún abogado, por lo que para mí hasta entonces lo único que conocía de esta profesión eran las películas y algo empezó a rondar mi cabeza: ¿y si fuera abogada? Esta pregunta entraba muchas veces en conflicto con aquella pasión que tenía desde que era niña: la comunicación, motivo por el cual todas las navidades escribía periódicos que regalaba a mi familia.

Llegó el momento de elegir carrera y me encontré con la obligación de decidir entre Marketing, Periodismo o Derecho, carreras en aquel momento totalmente inconexas y tan dispares que me atrevo a decir que nadie podía pensar que después de que pasaran los años llegarían a unirse en una sola vocación y pasión.

Elegí finalmente Derecho y aprendí a manejar el ordenamiento con mentalidad de “ingeniería legal”, pero sobre todo para entender la importancia de nuestra profesión como defensores de derechos fundamentales de los ciudadanos. Una vez finalizada la carrera de Derecho y colegiada, salí al mercado sin saber siquiera a lo que me enfrentaba, el obtener una matrícula en Derecho Mercantil no me daría de comer, pero sí una base técnico jurídica importante que debería completar con la práctica y desarrollo de otras habilidades.

Estuve trabajando por periodos durante la carrera en consultoras como Gavin Anderson y en diferentes despachos medianos. Siempre recordaré mi primera experiencia atendiendo a un cliente. Aquel hombre había sufrido un accidente laboral que le había supuesto verse en una silla de ruedas, atenderle significaba algo más que obtener su invalidez total sino también escucharle. Siempre había sido una persona empática y quizás en aquellos primeros años se convirtió en mi talón de Aquiles, aunque poco a poco aprendí a gestionar emocionalmente la asistencia jurídica sin perder la cercanía y fui ganando valores como la asertividad.

Me gustaba leer diariamente la prensa online y offline y un día encontré una noticia acerca del Marketing Aplicado a los despachos en EE.UU. y empecé a profundizar sobre aquel entonces desconocido Marketing Jurídico. En ese momento las RRSS las utilizaba únicamente para compartir fotos con amigos en Tuenti y Facebook, ni siquiera tenía perfil en Linkedin, Twitter o un blog.

Mi Leyenda Personal

Fue entonces cuando por primera vez pensé qué quería hacer y empecé a trabajar por mi propia “Leyenda Personal” (haciendo alusión a la obra del “El Alquimista”) aquello por lo que sentía ilusión y pasión y por lo que sigo trabajando día a día: la innovación en el sector legal.

El primer paso para mí era formarme y especializarme en todo lo relacionado con las “Nuevas Tecnologías” (hoy no tan nuevas) y por ese motivo elegí hacer el “Máster en Nuevas Tecnologías y Desarrollo de Negocio” de Cremades Calvo Sotelo en la Universidad Villanueva. Aprendí a entender la tecnología y una legislación para mí hasta entonces desconocida: LPI, LOPD… En paralelo trabajaba en el despacho pudiendo ver desde un punto de vista práctico la aplicación del Derecho Tecnológico. Empecé mi primer blog llamado “dospuntoceroworld” con una versión gratuita de Wordpress y abrí mi perfil en Twitter sin ser especialmente activa, ya que al principio contaba con pocos amigos en esta red (a excepción de algunos compañeros del Máster) porque mis compañeros de facultad estaban en Facebook y ni siquiera se planteaban entrar en el mundo de los 140 caracteres.

No creo en la suerte, sino en que la vida es una consecución de hechos que te llevan por el camino donde te encuentras y fue precisamente en este camino en el que me encontré en el sitio y en el momento adecuado. Estando en el despacho se produjo la Huelga de Controladores Aéreos y entonces entré de lleno en el mundo de la comunicación y relación con los medios. Fue entonces cuando recibí el mejor piropo profesional de mi vida. Recuerdo como si fuera ayer cuando me pasaron la llamada de aquel “afectado especial”, vivía en Palma y al cerrar el espacio aéreo no llegó a despedirse de su madre, ya que el día anterior entró en coma. Aquel hombre estaba destrozado y después de varias llamadas en las que no hice más que escucharle, me dijo que su padre trabajaba normalmente con una de las “Big Four” pero que no concebía a nadie mejor para poder ayudarle después de haberme conocido. Además de sentirme especialmente halagada, este hecho me hizo reflexionar sobre algo muy importante y vital: la satisfacción y atención del cliente como valor personalísimo y diferenciador para los despachos, que los hace competitivos en el mercado incluso frente a grandes firmas.

Entendí entonces que detrás de una estrategia de comunicación la clave del marketing no es vender sino dar el mejor servicio al cliente y por eso vender más. La mejor manera de innovar y de gestionar nuestro despacho es poniendo en el centro al cliente, desde su definición como modelo de negocio hasta los propios procesos internos.

Si quería dedicarme al marketing estratégico debía adquirir experiencia en lo que denomino “barrer la casa por dentro” o consultoría de negocio. Me surgió la oportunidad de entrar de lleno en aquel nuevo mundo para mí que sin duda fue clave.

Me hicieron una oferta para trabajar en una consultora y a su vez saqué tiempo al tiempo y a las noches para obligarme a seguir formándome, por ello realicé el curso Online de Marketing Online de la UNED y también unos ciclos formativos del IESE. La consultora era pequeña pero pude aprender mucho en poco tiempo, trabajando en proyectos para grandes empresas bajo la supervisión de mi director de proyecto: Diego Alonso.

Así es como conocí a mi socio del que aprendí mucho y sigo aprendiendo día a día y que, basándose en su amplia experiencia como director de proyectos de consultoría a nivel internacional, me hizo ver la necesidad de que todo despacho o empresa prestadora de servicios contara con un departamento que le ayude a desarrollar y gestionar su firma. Fue así como surgió un tándem perfecto y nació la idea de fundar Marketingnize.

Mientras desarrollábamos nuestro propio plan de marketing y modelo de negocio, tuve la oportunidad de coordinar la guía de Viajes de Vogue de la editorial Condenast. Aquel sueño de niña se había hecho realidad: la publicación de Vogue salió a la calle y en las páginas de la editorial salía mi foto y mi descripción como coordinadora.

Una vez terminada la guía nos pusimos al 100%, tanto Diego como yo, a desarrollar nuestro proyecto. Partimos del hecho de que los medianos despachos debían de tener posibilidades para desarrollar su negocio y poder aplicar las nuevas tecnologías.

Decidí que para la gestión del cambio de los despachos debía ampliar mi formación porque ¿quiénes forman los procesos sino son las personas que conforman la firma? Y por eso me especialicé en Coaching y PNL, para contar con una herramienta útil y poder trabajar por objetivos y metas.

Pero, ¿cómo empezar?

Ya os había dicho que no provengo de una familia de juristas, ¿cómo iba a conseguir que se nos conociera en el sector?

El secreto estaba en las RRSS, en un blog propio, colaborar en diferentes medios, desvirtualizar en eventos del sector, colaborar con compañeros en proyectos de innovación y todo ello impulsado también por la publicación de mi libro “El Abogado 3.0” cuyos puntos de venta exceden el territorio nacional.

Nuestra estrategia siempre se ha basado en el Inbound Marketing y en generar una marca cuyos pilares son la autenticidad, la ilusión y la innovación en el sector jurídico.

Me gusta decir que tenemos los mismos 140 caracteres que Obama en Twitter, donde he conocido grandes personas y profesionales. Las RRSS nos han dado la oportunidad de darnos a conocer y despertar interés en empresas nacionales y multinacionales de primer nivel del sector con las que hoy en día trabajamos. Además, Twitter y Linkedin han hecho posible que demos nuestros primeros pasos a nivel internacional con Latinoamérica, colaborando en diferentes publicaciones y dándonos la posibilidad de abrirnos a este gran mercado.

A día de hoy me siento orgullosa del camino que hemos recorrido (aunque nos queda mucho por delante) no solo convirtiéndonos en una marca online y offline reconocible dentro del sector, sino también publicando en diferentes medios especializados nacionales, entre los que se encuentran el Consejo General de Abogacía Española, Consejo General de Administradores de Fincas; e internacionales, tales como la Ley de Perú, el Observatorio Iberoamericano de Protección de Datos…

Además de generar una marca y hacernos un hueco en un sector tan competitivo, hemos generado negocio desarrollando proyectos estratégicos en despachos e impartiendo formaciones en colegios, universidades y escuelas de negocio. Esta última área de nuestro trabajo surgió como una oportunidad puntual, pero se ha convertido en una de nuestras pasiones y parte fundamental del día a día.

Conclusión

No creo que deba de dar ningún consejo magistral porque mi experiencia no se diferencia en cuanto a esfuerzo y valores de muchos otros compañeros, pero quizás sí puedo deciros que es para mí el éxito. Para ello quiero acudir al gran Benjamín Zander, un famoso director de orquesta que en su inspiradora conferencia de TED decía: “Mido el éxito por el brillo que veo en los ojos de los que me rodean”. La clave en mi caso está en rodearme de grandes profesionales y aprender cada día de todos partiendo de la máxima de que “nadie es más que yo ni menos que yo”.

Además hay algo que para mí es clave y es que ser un gran líder nace del hecho de ser persona, de entender que no se es mejor profesional por pisar a los demás, por utilizar un lenguaje distante y lleno de tecnicismos o dejar de ser quien somos.

Te animo a que te aventures a formar parte de esta oleada de nuevos juristas con nuevas ideas, competencias, ganas de innovar y de dar lo mejor de nosotros mismos.

Fórmate, especialízate, sueña, lucha y trabaja por lo que quieres y recuerda aquella frase de Will Smith con la que empezaba el post. Si amas lo que haces, sea cual sea tu objetivo o tu sueño, no permitas que nadie, ni siquiera tu propio desanimo, te diga que no puedes hacerlo.

Sara Molina Pérez-Tomé
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