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Escribe tu destino

Enrique Mesa

Graduado en Derecho y en Finanzas y Contabilidad por la Universidad Pablo de Olavide.
Editor de la sección Jurídica de QueAprendemosHoy desde 2012.
Implicado en le representación estudiantil, siendo Delegado de Alumnos de la Facultad de Derecho de la UPO de 2010 a 2012 y miembro del Claustro de dicha Universidad.

“Nadie dijo que la vida fuera fácil, pero sí que es preciosa y muy corta como para estar lamentándonos”

¡Hola! Me llamo Enrique Mesa, tengo 24 años y acabo de terminar el doble grado en Derecho, Finanzas y Contabilidad. Estas líneas que lees se han escrito por enésima vez y es que nada más terminar la carrera llega un período de cambios tremendamente convulso que hará que estés contento y motivado por la mañana y todo lo contrario por la tarde y viceversa.

Este libro tiene el fin y el objetivo de ayudarte como guía a través de nuestras experiencias a orientar tu futuro laboral dentro de la abogacía. Lo cierto es que yo aún no tengo dicha experiencia, lo que he tenido y tengo son dudas, dudas y más dudas. Como tú que me lees, pero todas estas dudas deben focalizarse hacia un objetivo: encontrar tu sitio en el mercado laboral o seguir estudiando y  formándote.

Por ello mi capítulo irá enfocado a las dudas, a las preguntas, al qué hacer, a analizar si todo lo que he hecho durante la carrera ha merecido la pena o no lo ha hecho, si al terminar la carrera, la vida la tenía enfocada desde un punto de vista erróneo y por ello debo replantearme el cómo tomarme las cosas. Y sobre todo a demostrarte que siempre hay tiempo para rectificar y tomar la senda de nuestro destino.

No sé si crees en el destino. Yo sí. Te explico por qué: corría el año 2009 cuando debía realizar la prescripción para acceder a la Universidad tras selectividad. Mis opciones eran Derecho y ADE en la UPO, la US, la UGR, y demás universidades andaluzas. En una llamada para pedir información acerca de los grados un orientador de la Olavide (UPO) me animó a escoger una carrera nueva, implantada con el Grado, Finanzas y Contabilidad.

Así hice, y así ocurrió, el destino hizo que la adjudicación fuera Derecho, Finanzas y Contabilidad en la UPO en Sevilla. Ahora, 6 años después, me encantaría conocer a ese orientador para agradecerle el gran consejo que me dio. Este no es otro que el inicio de mi historia.

En Septiembre de 2009 empecé mis estudios en Sevilla y 6 años después puedo afirmar que los rumores son cierto, tus años en la Universidad son los mejores de tu vida. Son años para madurar, para crecer como persona y como futuro profesional.

Mi etapa universitaria se marcó por iniciarla en una residencia situada en el mismo campus de la Olavide, donde conocí grandes personas y amigos, pero sobre todo donde aprendí a vivir la universidad y es que considero diferente ir a la universidad que vivirla. ¿a qué me refiero?

Ir a la Universidad es distinto de vivir la Universidad

A la Universidad se puede ir de dos formas distintas, ir a clases y volverte a casa o ir, quedarte y vivirla. En mi caso decidí vivir la Universidad. A ratos podría parecer friki, incluso serlo, pero sigo pensando que vivir la Universidad es mejor que ir a la Universidad.

¿Qué es ir a la Universidad?

Esto es lo que hacemos todos, es fácil, ir a clases (en algunos casos esto no se incluía), tomar apuntes, relacionarte con tus compañeros, ir a la biblioteca por algún libro y de vuelta para casita.

¿Qué es vivir la Universidad?

Vivir la Universidad incluye todo lo anterior, es un complemento, por así llamarlo. Consiste en ir a la cafetería, relacionarte con personas de otras carreras, implicarte en asociaciones o incluso en representación estudiantil, apuntarte a campeonatos deportivos, o de debate, o de ajedrez o de petanca, en definitiva es hacer algo más que ir a clases y las típicas gestiones académicas.

¿Por qué prefiero lo segundo?

El Enrique Mesa (que soy yo) de hoy es un espejismo al que era cuando empecé la Universidad. Este cambio está motivado en parte porque en parte vivía en el campus, en parte me empezaba a gustar el conocer gente nueva dentro de la universidad.

Dentro de vivir la Universidad, conocí muchísimas personas, participé en actividades deportivas con compañeros de mi clase y en algún momento hasta colaboraría con alguna asociación, pero lo que más me marco y de lo que no me arrepiento fue de mi implicación en la representación estudiantil.

Hagamos un breve receso al verano de 2009, típica comida con tus padres y los amigos de estos. En dicha cena entre consejo y consejo recibí uno sobre cómo afrontar la Universidad, que he aplicado siempre y que os doy ahora a todos, si aún estas en la Universidad, aplícatelo.

El consejo es sencillo:

“En la Universidad te tienen que conocer”

¿Me convierto en un pelota?, ¿acoso a mis profesores?, cada uno tiene sus métodos, yo me hice delegado de facultad. Tal vez me excedí en mi empeño, pero bueno, creo que no me ha ido mal.

Fue el primer año de carrera, siempre me ha gustado la política, es más, soy bastante activo en este aspecto, ya menos, creo que los años empiezan a pesar. Fui elegido delegado de mi clase ese año… y los 4 siguientes.

Ese primer año, a finales del curso, tuvieron lugar las elecciones a Delegado de la Facultad de Derecho y la elección de todos los miembros de la Junta de Facultad. Se presentaba una chica bajita de corriente política contraria a la mía (aunque la política universitaria no debería entenderse por corrientes políticas estándares, viene a cuento de lo que contaré más adelante) y un tercer chico, al cual no recuerdo muy bien, creo que su discurso para salir elegido fue peor que el mío y eso era difícil.

Era la primera vez que hablaba en público, y me estaba presentando a delegado con el deseo de perder esas elecciones, porque no tenía ni idea de cómo funcionaba la Junta de Facultad. Así fue, perdí, por poco, para ser un desconocido novato.

Duré 5 meses en el cargo de subdelegado, en Septiembre de ese mismo 2010, mi compañera y delegada, motivada en parte por sus labores de partido, más que en las de representación prefirió irse a la Universidad Complutense de Madrid, creo. Ella consideraba esa Universidad más prestigiosa que la UPO, puede que tenga razón, pero ya sabéis mi pasión por el riesgo.

Su marcha, dejaba dos opciones, o se convocaban elecciones o me ponía al frente de forma interina hasta las próximas elecciones. Una reunión online de los miembros de la Junta de Facultad decidió que fuera lo segundo, me puse al frente de la facultad tras 5 meses en la Junta.

Empezó mi segundo curso, y el ser Delegado de Facultad marco dicho año, tanto en lo personal como en lo académico. Centrarte en otras tareas hace que los resultados académicos se resientan. Suspendí, algo que no había hecho en primero, pero en Julio recuperé todo y pasé limpio in extremis a tercero.

Pero volvamos a la representación académica. Muchas veces me planteé mi continuidad en ella, sobre todo tras el batacazo enorme en la convocatoria de febrero. Pero decidí continuar, menos implicado hasta Marzo de 2012, cuando en unas elecciones a las que no me presenté fui relevado, antes ganaría las elecciones de 2011.

De delegado de la Facultad de Derecho, me impliqué mucho en situar la Facultad de la UPO en asociaciones estatales como la Conferencia de Representantes de Estudiantes de Derecho, y a revitalizar los representantes de Departamentos, esto último no es algo que consiguiera, pues a día de hoy siguen sin mucho uso, aunque al menos se conocen.

Conocí numerosos profesores, organicé charlas, viajes, acudimos a manifestaciones contra la Le 34/2006 de Acceso a las profesiones de Abogados, incluso fomentamos una Iniciativa Legislativa Popular, la cual firmamos en Murcia dicho año.

Pensarás y ¿qué saco yo de todo esto?

Me di a conocer

Fue el consejo que me dio la amiga de mi madre, así lo hice, conocía a profesores, al decano, al empleado de la tienda de chuchería, a la encargada de la cafetería y en copistería era un fijo.

Todos somos personas, y una cara conocida que te sonríe alegra verla. El conocer a todas estas personas me facilitaba todas las tareas que tuviera con ellos. Desde que me echaran leche fría al café o patatas extra, hasta unas copias del DNI gratis.

Esto no lo conseguí yo por ser yo, porque ya os digo, antes de entrar en la Universidad era demasiado tímido, lo conseguí a base de intentar conocer gente nueva, de abrirme, de ser agradable.

Y es esta actitud, con la que he conseguido sentirme en la Universidad como en casa, siempre que he tenido un problema me han atendido, ya solucionarlo es otra cosa. No se aprueba en los despachos eso no, pero si ayuda a aprobar que el profesor te reciba y atienda tus dudas de buena gana.

Un profesor es humano, y prefiere recibir y resolver las dudas de alguien que le cae “bien” que de alguien a quién no conoce y si quiera sabe si va a clases.

Recuerdo ese año cuando el profesor de Derecho Romano, uno de los mejores de la Universidad y de mi carrera, me citó en su despacho, el motivo era “la baja asistencia de alumnos a clase”. Ojo, un profesor preocupado por la asistencia de sus alumnos a clases. De esos no hay muchos.

No soy capaz de recordar que hablamos, si puntuar la asistencia, dar “claves para el examen”, no lo recuerdo por más que lo intente, pero las clases de romano se llenaron, la mañana de los martes eran de Derecho Romano y dos asignaturas más.

Formarme como persona

Pero aparte de darme a conocer en la Universidad como me recomendó la amiga de mi madre, me ayudó a formarme como persona. No solo conocí mucha gente, sabiendo cómo tratarla, sino a gestionar un equipo, enseñar el funcionamiento de las cosas, después de haberlo aprendido yo.

Aprendí a moverme por la Universidad como el que más, cuando un profesor intentaba cambiar el método de evaluación a mediados del cuatrimestre sabía que la Guía Docente era la “biblia” de la misma y nos tendría que evaluar como ahí se indicaba. No sé cómo aprobaba después de todo.

Viajé bastante en representación de mi Universidad, aprendí a moverme, viajar en tren o autobús, etc. No son cosas que valores demasiado, pero ya las llevas. Siempre pensaré que mis años como Delegado de la Facultad me enseñaron y me hicieron ser como soy ahora.

Fue ahí donde conocí a José Antonio, al cual leerás también en este libro. Era miembro de la Junta de Facultad y un día tomando café me propuso unirme a una nueva web que estaban lanzando en la UPO, esa web se llama queaprendemoshoy.com y cuando me incorporé al equipo de jurídico lo formaba José como editor y apenas 30 redactores.

Mi experiencia en QueAprendemosHoy.com

A QAH le debo mucho. Es una web que me ha permitido conocer más personas con las mismas inquietudes que yo, preocupadas por lo mismo que yo. Estas personas hacían sentirme inculto, cuando en otros ambientes me sentiría un coquito friki.

Cuando llegué a QAH, me incorporé como redactor jurídico, mi primer artículo fue: “¿Qué significa estar imputado?”, a día de hoy sigue siendo el segundo artículo más leído de todos los que he escrito para esa web.

Tras dos años redactando artículos, en los cuales pasé de tener faltas de ortografía y expresarme como lo haría este libro cerrado, he aprendido a expresarme por escrito de forma más clara, a probar a escribir de lo que fuera e incluso a expresarme oralmente. En fin, estás leyendo un libro en el que participo, algo impensable 4 años atrás.

Al fin y al cabo la vida consiste en sumar, aprender y seguir sumando, para formarte lo mejor posible de cara a la vida, confío aún en esa filosofía y fue lo que hizo que cuando José me propuso ser Editor le dije sí.

Estamos ya en el año 2012 y el primer mes como Editor fue el mes de mi traslado a Pisa, en Italia, para cursar mi erasmus, no pudiendo hacer las labores de editor, es lo que yo llamo empezar con “buen pie”. Volveré al asunto de la erasmus más adelante, pues es algo fundamental que todos deberíamos hacer una vez en la vida.

Volviendo a QAH, desde Septiembre de 2012, y aún hoy sigo siendo Editor de la sección jurídica de la web. En dicha web he conocido gente de lo más competente y también de lo más desastre. Pero son de los primeros de los que se debe aprender.

A algunos de ellos tengo el enorme honor de llamar hasta amigos, y eso es gracias a implicarme en un proyecto cuando me lo propusieron. Es decir, de estas cosas nunca sabes que vas a sacar.

En mis dos años de editor, he aprendido a manejar las herramientas de google como si fuera Larry Page. A mandar correos mejor que Diego Torres, aunque para otros fines bien distintos. Y ahora somos en el equipo jurídico 1 responsable, 5 editores, otros tantos subeditores y casi 100 redactores.

¿Erasmus? ¿Experiencia o año perdido?

Muchos compañeros, incluso amigos, consideran que irse un año de erasmus es un año que vas a perder. Las asignaturas que no hagas ese año ya no las aprenderás nunca, es un conocimiento que no puedes permitirte perder, bla, bla, bla, bla. Con todos los respetos, tonterías.

Que conste que esta es mi opinión. Y seguramente si este capítulo lo estuviera escribiendo en Marzo de 2014 sería una opinión más controlada, pero después de mis prácticas, donde estuve implicado de lleno en procesos administrativos y siendo derecho administrativo una de las asignaturas que me llevé a la Erasmus, puedo afirmar con contundencia que es una tontería.

Es duro, y seguramente no querrás creerme, pero cuando sales de la carrera no sabes nada. Te lo digo yo, que aún no se nada. Cuando comencé las prácticas en un gabinete jurídico de una conocida empresa petroquímica española, no sabía ni hacer un escrito de alegaciones, ni un recurso.

En la carrera de derecho, desde mi experiencia, te enseñan las bases de los conocimientos que usarás en los años siguientes, a usar los códigos, buscar en bases de datos, te dan las herramientas. Cuando sales de Universidad es cuando empiezas a trabajar y a adquirir verdaderamente esos conocimientos.

Por tanto, ¿Si me voy de erasmus pierdo un año? la respuesta es no. Te vayas o no, lo tendrás que estudiar luego. El único motivo que debe hacer plantearte la Erasmus, por desgracia, es el económico.

En mi año erasmus, Andalucía complementaba las ayudas a las becas, siendo las más altas en cuantía de todo el país, los andaluces éramos la envidia de los erasmus. Hasta que nos dimos cuenta que la Junta no pagaba en plazo. Aún recuerdo que fue en Diciembre del curso siguiente al de la erasmus cuando cobré más de 1.000€ de la beca que aún me adeudaban.

Irse de Erasmus es una experiencia que si fuera Ministro de Educación haría obligatoria. Te traslado a mi situación, año 2012, Pisa, una ciudad oscura y algo sucia, yo sólo, no conocía a más que una compañera de la Universidad, con la cuál empecé a relacionarme porque nos íbamos juntos a Pisa.

Allí aprendí a valerme por mi mismo, es cierto que yo iba formado, pues había vivido los tres años anteriores sólo en Sevilla, pero nunca viene de más aprender. Conocer formas de vida diferente, tampoco es que los italianos sean el polo opuesto a nosotros, más bien se parecen bastante, aun así su filosofía de vida, es distinta.

El motivo por el que elegí irme de Erasmus a Italia, no era mi nota, ni el dinero, ni que fuera fácil aprobar, porque si hubiera sido así me habría ido a Polonia, el motivo era aprender otra lengua con la garantía de traerme el curso aprobado.

El italiano, al igual que el francés y el portugués son lenguas similares al castellano, todas de origen latino. Es por ello que aprenderla me costaría menos que, por ejemplo alemán. Inglés ya lo tenía, luego en Italia se abría la puerta de una tercera lengua a mi currículum. Además, ¿Cuándo escuchas a un italiano o italiana, no se te cae la baba? Ves, es una lengua bonita.

Compañeros de erasmus volvieron a España sin saber hablar italiano, yo por fortuna aproveché mi año al máximo, intenté relacionarme con italianos dentro de mis posibilidades y asistir a los cursos de idioma que ofertaba la UniPi a los erasmus.

Eso me permitió que en un año de intensivo italiano, lo hablara mejor que, tras 12 años de estudio, el inglés.Terminé la erasmus, y volví con las asignaturas aprobadas y un idioma más. A ellos le unes la mejor experiencia de mi vida, y puedo responder de nuevo la pregunta. Erasmus sí, siempre. Es una experiencia de la que no te arrepentirás jamás y que te ayudará a ser una persona mucho más formada.

Se acercan los últimos años de carrera y viene la duda.

¿Qué hago con mi vida?

A fecha, inicios de 2015, me encuentro cursando el último año de carrera. Me falta entregar los dos proyectos, uno por carrera, para dar por concluida mi etapa Universitaria y les puedo asegurar que la sensación de que el vacío esta cada día más cerca es horrible.

No tengo ninguna intención de mentir en estas líneas, tampoco asustar, pues como verás en los demás capítulos, con esfuerzo se sale adelante, pero hay que esforzarse.

Los estudiantes de los grados ahora mismo tenemos que cursar el Master de Abogacía para poder incorporarnos a la carrera de abogacía y colegiarnos. Eso permite que el año que viene tenga un objetivo y por tanto la sensación de vacío no sea tal.

Pero el Plan de Estudios de mi doble grado en la UPO está organizado de modo que el segundo cuatrimestre del sexto curso esté vacío. Eso me da la opción de plantarme como quiero afrontar el año siguiente.

Tengo decidido dedicarme al derecho, y dentro de él, lo que más me atrae es la abogacía. Por tanto parece evidente que tendría que esperar al próximo curso para poder cursar el master y posteriormente colegiarme y ejercer.

Ahora es cuando viene al dedo la pregunta, ¿qué hago con mi vida?

Podría intentar entrar en una gran firma, es cuestión de entrar en procesos de selección e intentar por todos los medios el conseguir un puesto de becario. Tiene pros, unas buenas prácticas, donde el aprendizaje está garantizado, además de una buena remuneración pese a ser becario, pero también tiene contras, jornadas infinitas, mucho trabajo y la ya conocida “explotación de becarios”.

Entrar en un despacho mediano es otra opción, la pasantía durante algunos meses. Sabes que aprenderás más o menos, dependiendo del despacho, riesgo, Umm me gusta. Fuera de bromas, es una opción, normalmente en estos casos las jornadas no son tan infinitas, aunque tampoco están remuneradas.

Empezar a opositar es otra de las opciones, sinceramente desde mi situación, para mí no está hecho el estudiar de memoria y soltarlo todo de carrerilla. Creo que no valgo. Pero si te gustaría tener un puesto fijo, tu sueldo a fin de mes garantizado y estabilidad esta puede ser tu opción. Es cuestión de prepararse y esperar a que haya examen.

No quería decirla, pero si ninguna de las anteriores sale, puedo mandar lejos el derecho y dedicarme a los números, que en el fondo siempre me gustaron. Pero quedaría algo feo escribir un libro sobre jóvenes abogados y decir que “me meto a contable”. Por tanto desecharemos esta opción.

Posiblemente, tras leer estas páginas, te das cuenta de que tienes muchas dudas sobre tu futuro, como tengo yo. Según me dicen es normal. Mis compañeros en este libro nos contarán sus experiencias más avanzadas que las mías y seguro que te arrojará más luz que mi capítulo, que sólo sirve para identificarte conmigo.

Con apenas un mes de carrera por delante antes de terminar, debo decir que he cometido errores a lo largo de mi carrera. Considerar un 6 una “notaza” cuando la asignatura era complicada ahora lo veo como puntos que se fueron.

Quizás no certificar el B2 cuando tuve la ocasión en italiano porque el precio de dicho examen era enorme y no estaba seguro fue una oportunidad perdida, al igual que pudo serlo el dejar la Delegación de la Facultad en tercero para aumentar mi rendimiento académico o incluso presentarme en mi primer curso, ¿Quién sabe?.

Todos tenemos muchas cosas que podría haber hecho de otra manera. Lo que tengo claro es que para sacar algo adelante hace falta esfuerzo, mucho esfuerzo, hace falta echarle ganas y cumplir los objetivos que uno se marque.

Por ello, y para terminar y no aburrirte con mis dudas, idas y venidas, te recomiendo sobre todas las cosas que intentes hacer aquello que te haga Feliz, sonara abstracto, “del aire no se vive” dirán, pero feliz las cosas se ven de otra manera. Optimista, esa es una virtud, el vaso hay que verlo medio lleno.

Si Garrigues me manda una carta comunicándome que no doy el perfil, escribo otra para Cuatrecasas, si me dice que no, otra para Uria, lo que no puedes es venirte abajo o quedarte en casa sin mandarla para que no vean tu Currículum.

No puedes rendirte, si algo te gusta tienes que luchar por ello. Así que desde mi humilde opinión te recomiendo y te pido que luches por ello aunque tengas, como tengo yo, dudas, dudas y más dudas.

Antes de despedirme, me gustaría que no olvidaras los puntos básicos de estas líneas que hemos pasado juntos, pues el fin de este libro es aportar nuestras experiencias:


  1. El Derecho te debe gustar: Yo entré casi de rebote, pero sabía que me gustaba, esta carrera no es apta para aquellos a los que no les gusta.
  2. Muchas veces prima más la calidad que el prestigio: A la hora de elegir Universidad, no siempre “lo más prestigioso” es lo mejor, escucha, lee, pregunta, y busca cuál es la mejor opción para ti. ¿Qué es lo que estás buscando?
  3. En la Universidad: “DEBEN CONOCERTE”, que te conozcan y lo hagan por cosas positivas, sólo puede abrirte puertas. No es cuestión de ser el más pelota, eso queda feo, es cuestión de darte a conocer.
  4. Erasmus = Oportunidad única en la vida. No dejes que nada ni nadie (no tengas miedo a dejar a tu novia o novio en España, si ambos queréis se sale adelante, es una prueba para saber hasta qué punto estáis hechos el uno para el otro) te impida irte de Erasmus, es una experiencia personal e intransferible que cada uno debería vivir.
  5. No temas involucrarte en proyectos, aunque no estés del todo seguro. La mayoría de las veces la gente que participa en ese proyecto está en la misma situación que tú. Y si consideras que el proyecto no te aporta nada, siempre puedes dejarlo.
  6. Y la sexta y última, y la más importante: La Teoría del vaso medio lleno. Con victimismo, pesimismo y derrotismo no se llega a ninguna parte. Si te dan un palo, te levantas y te preparas para el siguiente.
Enrique Mesa 
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