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Entrevistamos a Miriam Guardiola

"Carta a un joven abogado" ganó el premio al mejor relato sobre los retos de los abogados del futuro y al relato más difundido.

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Miriam Guardiola es abogada especializada en familia, penal, violencia, TIC y menores. Licenciada en Derecho por la Universidad de Murcia, completó sus estudios como Mediadora Civil y Mercantil.

Se formó en diversos despachos especializados en Derecho Civil y Penal y cuenta con conocimientos jurídicos sólidos dada su preparación para el Cuerpo de Notarios y Registradores. Ha participado en diversas ponencias sobre Mediación y Derecho.

En la actualidad escribe para diversas publicaciones jurídicas: es redactora en la Sección Jurídica de Qué Aprendemos Hoy y colaboradora en Derecho&Perspectiva, LegalToday, LawandTrends y A mediar Granada. Es autora del blog jurídico esjustici@quepido.

Colabora en Radio Cope Vega Alta analizando la actualidad jurídica y el Derecho&TICs.

Presidenta de la Asociación Equipo Safe Teens para la prevención de ciberdelitos en menores y uso responsable de Nuevas Tecnologías y redes sociales, imparte junto a sus compañeras charlas y talleres en Centros educativos, sociales y culturales.

Miembro de la Sección de Nuevas Tecnologías de ICAMUR.

 

Nuevos Juristas: Tu relato Carta un joven abogado ha sido un éxito absoluto en las redes sociales con miles de likes y más de 30.000 visitas en solo unos días, resultando además ganador de la Categoría “Retos de los abogados del futuro”, ¿por qué crees que ha gustado tanto tu relato?

Miriam Guardiola: Estoy convencida de que la viralización de “Carta a joven abogado” se debe a la magia de la red. El hecho de que en sólo cuestión de días u horas, pudiera llegar a tantas personas y de tan diversos lugares del mundo, nos confirma que Internet es un instrumento poderosísimo para comunicar, difundir conocimiento y expresarnos. Una herramienta maravillosa para los jóvenes juristas y para contactar con las personas. Nuestra profesión puede llegar a resultar, en ocasiones, un tanto solitaria y hoy en día las redes sociales (Twitter, LinkedIn, Facebook) nos permite compartir, interactuar, motivarnos y aprender de los compañeros. Elimina las barreras del tiempo y el espacio.

También creo que es una carta que todos hemos o hubiéramos querido recibir en algún momento de nuestra carrera. Sobre todo cuando somos jóvenes y nos sentimos perdidos. Es una carta que está llena de buenos propósitos y que creo que resume lo que debería ser la esencia de nuestro oficio y lo que significa para mí dignificar la profesión. Por eso pienso que muchos jóvenes han podido empatizar y sentirse identificados con esta forma de entender la abogacía.

N.J.: ¿Con qué dudas y dificultades te encontraste al comenzar tu carrera?

M.G.: Cuando salimos al mundo laboral nos acechan siempre un mar de dudas y un universo de incógnitas. Es como si nos arrojaran al mar sin saber nadar. Te han enseñado la técnica pero nunca lo has puesto en práctica realmente. Y no hay trucos ni varitas mágicas: para comenzar debes comenzar. Nos caeremos, nos levantaremos y saldremos adelante más fortalecidos. Creo que, como muchos compañeros, estamos asustados y tenemos miedo, pero ningún mar en calma hizo experto a un marinero.

La abogacía es una lucha constante, todos los días libramos una nueva batalla (dentro y fuera del juzgado, dentro y fuera del despacho) pero creo que si hay que perder, siempre debe ser peleando, poniendo todo lo que somos en lo mínimo que hacemos.

 N.J.: ¿El hecho de no tener mucha experiencia supone un obstáculo? 

M.G.: Yo siempre digo “haz de tu muro un escalón”. La experiencia es un grado, por supuesto, y la falta de ella un obstáculo, pero no hay duda de que el abogado joven puede suplir sus carencias con otras muchas virtudes: energía, horas de estudio y de trabajo, fuerza, preparación, ilusión, competitividad, ganas de crecer y de superarse… Si conseguimos potenciar nuestras fortalezas y saber identificar nuestras debilidades para convertirlas y transformarlas en fortalezas, podremos estar a la altura de un abogado con experiencia. Nadie dijo que fuera fácil, pero el que ama su trabajo y pone empeño y pasión ya tiene medio camino ganado. La experiencia llega, pero mantener la ilusión y las ganas del primer día… ¡Eso sí es complicado!

N.J.: ¿Por qué crees que el sector legal es tan conservador y poco dado al emprendimiento y la innovación?

M.G.: Afortunadamente las cosas están cambiando… Y para mejor y de manera muy rápida. Siempre me pregunté por qué la literatura y filmoteca jurídica anglosajona (en la que abundan muchos ejemplos de emprendimiento e innovación legal y marketing jurídico) era tan diferente a nuestro ordenamiento jurídico.

Cada vez hay más abogados emprendedores e innovadores que están rompiendo arquetipos y convencionalismos y que nos alejan de la tradicional imagen del abogado decimonónico. 

Hace unos años el marketing jurídico era algo impensable y hoy en día es algo imprescindible para grandes o pequeños despachos. Las redes sociales e Internet tienen buena “culpa” de ello. Gracias a ellas hemos abierto un mundo de posibilidades en el ámbito de la Abogacía. 

N.J.: ¿Qué competencias y habilidades crees que deberá tener el abogado del futuro?

M.G.: Creo que será imprescindible un manejo de las TIC, conocimiento de idiomas, especialización técnica, pluridisciplinariedad, gestión de despacho, resolución de conflictos, marketing jurídico. Y otras muchas cualidades que desafortunadamente no se aprenden en la Facultad (por el momento) ni constan en ningún título ni CV. Hablo de innovación, proactividad, emprendimiento, capacidad de resolución, creatividad, etc. Competencias y habilidades necesarias para un mundo cada vez más competitivo y exigente. Debemos desterrar el nepotismo por la meritocracia. Padecemos de “titulitis”, pero hoy en día todo el mundo tiene un título, maneja idiomas. ¿Qué hacer entonces? Necesitamos algo más para distinguirnos, algo diferente. Es lo que ahora llaman marca personal. Algo que nos define como persona y como profesional.

N.J.: ¿Cómo crees que debería alinearse la formación universitaria actual para cubrir esta necesidad?

M.G.: El principal reto y desafío de las Universidades será formar Abogados del futuro, esto es Abogados Digitales. Todas, absolutamente todas las instituciones se están transformando y todas se están adaptando a nuestra nueva sociedad: la digital. Nuestra vida gira en torno a la red y a Internet y esto es una realidad indiscutible. Cada vez más utilizamos servicios online y redes sociales, dispositivos electrónicos, telemáticos. Nuestra profesión no puede ser ajena a ese cambio, nuestras Facultades tampoco. Nuestra sociedad está cambiando y con ella el Derecho. Nuevos desafíos jurídicos deberán plantear cuanto antes las Universidades para formar jóvenes abogados de este Siglo.

Deberá ofrecer una formación completa y detallada de las TIC, la Abogacía Digital, Cibercrimen, Protección de Datos, probática electrónica, robótica, gestión de despacho, marketing jurídico, oratoria y otras habilidades que ayuden al Abogado del Futuro a librar con las “nuevas tecnologías”.

N.J.: ¿Cómo imaginas que podría ser el Uber del sector legal?

M.G.: Ya tenemos ejemplos muy primitivos y embrionarios de la uberización en el sector legal en otros ordenamientos jurídicos. Pensemos por ejemplo en Axiom (que ofrece determinados servicios legales más baratos a compañías) o Riverview Law ( con asistentes virtuales).

En España, estaremos ante casos que a falta de una regulación legal específica, plantearán discusiones legales, éticas, deontológicas y de responsabilidad que sin duda abrirán debates importantes en nuestro sector.

Quizá lo que deba empezar a plantearse en cómo adaptar el sector legal a los tiempos modernos para una mayor rentabilidad y productividad y cómo podemos aprovechar las apps, las novedades tecnológicas y el trabajo colaborativo a favor de un mejor servicio.

N.J.: Los relatos de ciencia ficción jurídica están teniendo mucho éxito en Nuevos Juristas, ¿qué opinas acerca de la inteligencia artificial?

M.G.: Hace unos años era una realidad impensable. Una cuestión de ciencia ficción a años luz de nuestro mundo. Hoy en día debemos asumir que es una realidad a corto o medio plazo. Ross (el robot abogado basado en la plataforma Watson de IBM) o DoNotPay (la aplicación o robot abogado de la que ya habla todo el mundo) son muestras claras de ello.

Europa no es ajena a esta realidad, por eso ya hace años comenzó Robolaw, un proyecto europeo sobre robótica y sus implicaciones legales, bioéticas, sociales, técnicas. Hace sólo unos días (el 30 de junio) el Parlamento Europeo elaboraba un proyecto de informe con recomendaciones destinadas a la Comisión sobre normas de Derecho Civil sobre Robótica.

Los principales retos y desafíos jurídicos en materia de robótica e inteligencia artificial (y sin perjuicio de las connotaciones éticas en ciertos campos y de la problemática de que la robótica desplace diversos puestos de trabajo) se centrarán en regular la responsabilidad civil de las mismos, el debate de su personalidad así como de una hipotética responsabilidad penal.

 N.J.: ¿Crees que reemplazará a los abogados?

M.G.: Debemos asumir -porque de hecho ya hay estudios sobe ello- que a medio y largo plazo habrá reformas muy importantes en el sector laboral como consecuencia del avance de la robótica. Muchos puestos de trabajo se verán desplazados, o más bien evolucionarán y serán sustituidos por otros puestos. Sé que el trabajo manual e intelectual coexistirá con las máquinas, pero en términos distintos. Desaparecerán ciertos puestos de trabajo, pero serán reemplazados por otros. En el sector de la Abogacía pienso que tendrá lugar la sinergia de trabajo y la complementación y colaboración con los robots será la clave. Al fin y al cabo trabajamos por y para las personas, que son seres con emociones, sentimientos, deseos y pasiones… y todavía no hay máquina alguna que pueda sustituir o entender este tipo de situaciones. Deberemos adaptarnos a los cambios. No podemos alejarnos ni dar la espalda a la realidad y a los avances, pero podemos adaptarnos, coexistir. El trabajo colaborativo y la complementación con los avances es el futuro de nuestra profesión y el futuro de cualquier sector laboral. Si queremos crecer, evolucionar, desarrollarnos personal y profesionalmente, debemos adaptarnos al cambio. Hay una frase que se atribuye a Darwin que dice que no es la especie más fuerte la que sobrevive, sino la que mejor se adapta al cambio.

N.J.: Por último, si fueras un abogado del futuro, ¿qué le dirías a un jóven abogado del pasado?

M.G.: Confía en ti. Estás en el camino. Busca aquello que te apasiona, fíjate metas y objetivos. Estudia, trabaja. Puedes hacerlo. El futuro te está esperando.

No te pierdas Carta a un joven abogado, ganador al mejor relato sobre los retos de los abogados del futuro y al relato más difundido.

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