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El valor del jurista en 2015

Juan Fuentes Fernández

Licenciado en Derecho por la Universidad de Santiago de Compostela, finalizó un año antes de lo previsto con premio extraordinario.

Asesor comercial y legal en la Embajada de España en Egipto, Etiopía, Sudán y Yibuti.

Ha coordinado recientemente un proyecto de investigación en derechos sociales para el Consejo de Europa. Interesado en DDHH y cooperación el desarrollo.

"De los que más he aprendido es de los que menos sabían de lo mío"
Sydney Brenner, Premio Nobel Sudafricano

Cuando acabé el instituto, cada uno de los colegas de mi grupo de amigos seguimos una trayectoria bastante distinta. Yo comencé a estudiar derecho, mientras ellos optaron por otras ramas: un fisioterapeuta, un publicista, un enfermero, una psicóloga, una informática, una hostelera y otra que estudiaba comunicación audiovisual.

Como cada uno comenzó una carrera y una vida nueva, como consecuencia, la distancia empezó a notarse. Nos veíamos (y aún a día de hoy nos vemos) pero con mucha menos frecuencia. Al principio una vez a la semana, luego una vez al mes... y llegaba un punto que tenían que pasar tres meses hasta que podíamos reunirnos unos cuantos (que no la mayoría) y actualizarnos sobre nuestro recorrido. Supongo que todos ustedes se identificarán con esto. Así es la vida, ¿no?

Recuerdo los dos primeros años de carrera, cuando nos reencontrábamos y nos manteníamos al tanto en lo relativo a amigos, a amores y a todas esas cosas que compartes con la gente que te importa. Había un apartado que era: ¿y cómo va la carrera? ¿qué aprendiste este cuatrimestre?

El fisioterapeuta nos comentaba los masajes que había aprendido a dar (y con suerte hasta nos los daba) la psicóloga nos pasaba los test de personalidad que había aprendido a hacer y la informática nos solucionaba problemas con nuestro Windows. Llegaba mi turno y lo que sucedía, en muchas ocasiones, es que no sabía qué decirles. Yo pensaba: “Si les cuento en qué consiste el iusnaturalismo, el iuspositivismo, el liber iudiciorum o las partidas de Alfonso X el Sabio, se quedan dormidos”. Por ello muchas veces no aportaba nada interesante y ellos tampoco preguntaban. También, en otras ocasiones, durante mis primeros años de estudio, al conocer gente nueva siempre me preguntaban: "¿Qué estudias?" ¡Estudio Derecho!". Y la respuesta más reiterada era: "¿Leyes? ¡Qué coñazo!".

Las cosas han cambiado, y no sólo por el hecho de que mis amigos y yo hayamos madurado. La situación de crisis que nos ha azotado, la internacionalización de los mercados y muchos otros factores o facturas (depende de cómo se mire) dan lugar a que cada día se aprueben en nuestro Parlamento (y en muchos otros) leyes crueles, radicalmente distintas a las aprobadas cuatro años antes, leyes antidemocráticas, que atentan contra la Constitución y los derechos humanos y que traen cientos de quejas, manifestaciones y huelgas.

Sin embargo, los masajes siguen siendo iguales, Windows se actualiza cada mucho tiempo y un test de personalidad del 2008 te lo pueden pasar en 2015 con resultados muy similares. Ahora mismo, no hay masaje que cure determinados dolores de la sociedad (imagino que se suponen cuales) versión de Windows que supere las versiones de Apple, ni test de personalidad que sirva para diagnosticar ni tratar el alocado mundo en el que nos encontramos.

Ahora, cuando me encuentro con mi grupo de amigos me doy cuenta de que las cosas han dado un giro de 360 grados. La mayor parte de las conversaciones que mantenemos hacen referencia a decretos, legislación, normativa, y políticas reguladas por leyes que requieren de mi punto de vista.

Con esto no pretendo decir ni mucho menos que elegí la mejor carrera (sobre todo viendo los índices de paro de la misma y que algunos de mis amigos tienen un muy buen trabajo). Lo que quiero decir es que en este mundo son necesarios los médicos para curar a la gente, los informáticos para solucionar problemas tecnológicos... pero si hay algo que me doy cuenta es que en este mundo (y concretamente en este país, ahora explicaré por qué) es igual o más necesario formar a la gente en Justicia, porque si no, ¿dejarían, señores lectores, la justicia en manos de la fe de Dios?

Una de las conclusiones que quiero anticipar ya, es que nosotros, los juristas, debemos dejar claro a la sociedad cómo se suceden las cosas en el país y qué sentido tiene que se apruebe o se derogue una determinada ley, porque, ¿quién si no un jurista es capaz de filtrar lo que los medios anuncian sobre la política y la aprobación de leyes, que casi nada tiene que ver con lo anunciado en el BOE y plasmado en los textos legales? Y lo que procedo a contarles es muy verídico:

Hablando con mis amigos (espero que cuando lean esto, no dejen de serlo), muchos de ellos creían que la ley de tasas judiciales aprobada en esta legislatura se aplicaba a cualquier proceso. Uno de ellos me preguntó: "Es decir, que sí me pegan una paliza, ¿tengo que pagar por poder denunciar a los agresores?". Y entonces procedí con mis lecciones de Procesal Civil: “Vamos a ver, se excluyen causas penales”.

Otro tema actual, como es la intervención del Estado en la economía, ya que últimamente despuntamos privatizando la gestión (que no la titularidad) de servicios públicos, que he discutido últimamente con mi amiga la psicóloga: ella era totalmente anti keynesiana, es decir, el Estado no debe intervenir en ningún concepto o forma en la economía. En una de nuestras conversaciones, sin negar yo que la intervención produjese en ocasiones resultados apocalípticos en nuestro sistema, le intenté explicar que a veces la intervención era buena y de hecho necesaria. Ella, saltó en cólera negando que en todo supuesto fuese producente el intervencionismo. Fue entonces cuando procedí con mis lecciones de Administrativo, explicándole lo que era una subvención, que las becas del MEC de 6.000 euros que el Estado proporciona a estudiantes son calificadas con arreglo a la ley como subvenciones y que estas son fruto de un acto puramente intervencionista por parte del señor Estado.

Con todo lo expuesto, quería finalizar haciendo hincapié en la necesidad real de conocer todo lo que está sucediendo y creo que el jurista es uno de los pocos capacitados para indagar en ello. Me gustaría llamar la atención (sobre todo si son juristas o proyecto de jurista) de un video de hora y media (lo sé, es largo), colgado en la página oficial del ministerio de Justicia en Youtube. Aparece el ex ministro de Justicia, Gallardón, explicando detalladamente todas las modificaciones que ha querido implantar en nuestro país durante esta legislatura a nivel legal, jurisdiccional y judicial, siendo lógicamente la fuente de información más fiable posible (más que cualquier revista jurídica, periódico y/o telediario) exceptuando, evidentemente, el BOE y demás boletines oficiales (ya saben si no lo BOE no lo creo).

El vídeo mencionado (escriban en Youtube: “Gallardón comisión”, es el segundo que aparece) tiene poco más de 700 visitas. Profesionales del derecho que, desde mi punto de vista, deberían haberlo visto, estimo alrededor de 70.000, por seguir con el juego del 7. Gente que se queja con toda la razón del mundo de nuestro país, pero desgraciadamente sin realmente saber qué sucede y por qué sucede, sin haber preguntado a alguien que realmente pueda indicárselo (o que alguien se lo indique de oficio) y sin haber contrastado la información suministrada por los medios (alrededor de 40 millones).

Juan Fuentes Fernández
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