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Construyendo una carrera internacional

Andrea Ortega Villalobos

Graduada en Derecho y Administración y Dirección de Empresas por la Universidad de Deusto.

Estudiante del Doble Máster de Acceso a la Abogacía y Transnational Law en ESADE y en el Center for Transnational Legal Studies (programa de Georgetown University).

Prácticas del máster en la oficina de Londres de Cuatrecasas, Gonçalves Pereira e incorporación como PPAI al despacho.

Blogger en Global Legal Challenges y Qué Aprendemos Hoy.

“You can´t connect the dots looking forward, you can only connect them looking backwards”

Steve Jobs

Siempre he tenido en mente esta frase de Steve Jobs de su famoso discurso “Tienes que encontrar lo que amas” que pronunció en la Universidad de Stanford en 2005. Me viene mucho a la cabeza últimamente al pensar cómo han quedado atrás tantas dudas y temores que me han acompañado estos últimos años.

Las decisiones que iba tomando parecían inconexas, de alguien que desconoce su verdadera vocación y que incansablemente busca qué quiere hacer, qué quiere ser, dónde está su ilusión. Sin embargo, ahora veo como todos esos pequeños pasos han ido encajando perfectamente y han marcado una vocación internacional.

En efecto, si miro atrás y pienso en todas las decisiones que he ido tomando, tengo la sensación de que, en cierta forma, ya sabía lo que quería desde el principio. Por un lado, parece que lo que yo consideraba fracasos ocurrían por algún motivo. Por otro, parece que las oportunidades iban surgiendo por algo, me refiero a aquellas que aparecen de casualidad y que acaban siendo decisivas.

Con ello no quiero decir que estuviera destinado a pasar, siempre puedes elegir. En mi opinión, nos vamos guiando por nuestros objetivos e intuiciones, las necesidades también nos condicionan, y en el trayecto vamos aprendiendo y descubriendo nuestro camino. Esto me recuerda a otra gran frase: “la suerte no se tiene, se busca”. Sin duda destacaría que la actitud es fundamental en la vida. Si se quiere algo hay que luchar por ello, intentarlo no es suficiente.

Por otro lado, pese a que debamos tomar decisiones importantes, me he dado cuenta de que no sirve de nada preocuparse demasiado. Se trata simplemente de disfrutar del momento, buscar y aprovechar las oportunidades que van surgiendo, aprender al máximo y estar muy atento al “ahora”.

No hay un camino más acertado que otro, cada persona va trazando uno distinto. A continuación destacaré las opciones y dudas a las que me he enfrentado en el mío.

¿Qué puedo hacer si no tengo una vocación?

La elección de mis estudios no fue fácil ya que no tenía una vocación clara. De hecho, inicialmente quería estudiar arquitectura. Sin embargo, al realizar el bachillerato tecnológico, me di cuenta de que no era lo más orientado a mis capacidades concretas.

Fue entonces cuando empecé a plantearme la idea de estudiar Derecho y la opción de combinarlo con Administración y Dirección de Empresas, en la primera promoción del doble grado que ofrecía la Universidad de Deusto, me pareció muy interesante.

Inicialmente me surgieron dudas sobre si estudiar Derecho o ADE pero finalmente decidí que, al no tener una vocación clara, estudiar las dos carreras era un mayor reto y me abría más puertas a la hora de elegir y encontrar trabajo. Asimismo, también me plantee la opción de estudiar en Barcelona o en Madrid pero finalmente me decanté por Bilbao por varias razones, entre ellas, porque estudiar en Deusto suponía participar en la primera promoción de Derecho y Dirección y Administración de Empresas de dicho centro y en una universidad de mucho prestigio. Lo cierto es que las circunstancias también lo propiciaron ya que tuve que tomar la decisión sin siquiera haber realizado todas las pruebas en el resto de universidades.

Por otro lado, con el tiempo me he dado cuenta de que arquitectura me interesaba especialmente por las oportunidades creativas y de diseño de proyectos que ofrecía, más que por una verdadera vocación.

Así pues, mi conclusión a este respecto es que si no tienes una vocación clara elijas, de entre las materias o trabajos que más te llamen la atención, aquella o aquellas titulaciones que más puertas puedan abrirte a la hora de encontrar un trabajo.

¿He tomado la decisión correcta?

Durante los primeros años de la carrera estuve muy contenta con mi elección. Derecho me entusiasmó desde el primer momento, pero lo cierto es que, al finalizar el segundo curso, empecé a perder la motivación porque la enseñanza tradicional del derecho no acababa de despertar mi interés. Fue un momento difícil, con muchas dudas que conseguí superar buscando la motivación que me faltaba.

Así, en tercero, decidí participar en diversos cursos relacionados con el emprendimiento, que era lo que más me llamaba la atención, tanto en Deusto como en ICADE e incluso en Ámsterdam.

De entre ellos, me marcó particularmente el primero en el que participe en Deusto (Ekin-It). En ese momento descubrí mi pasión por el emprendimiento y la innovación. Me di cuenta de que conocer y compartir momentos con personas motivadas y con ilusión de hacer cosas diferentes a las tradicionales es lo que me hace feliz y consigue sacar lo mejor de mí. Asimismo, también me ayudó a recordar la importancia de marcarse retos y de luchar por conseguirlos.

En este sentido, os animaría a participar en programas que os llamen la atención y que os permitan conocer gente distinta que amplíe vuestra perspectiva. En mi caso marcó una diferencia y creo que ha ido perfilando mi trayectoria.

Como veis es normal que surjan dudas durante la carrera y en esos casos lo esencial es no dejarse llevar por el pesimismo, buscar e indagar hasta descubrir aquello que os ilusione.

La elección de las prácticas

Enfrentarse a las primeras entrevistas no es fácil pero lo cierto es que ocurre como con casi todo, con la práctica vas perdiendo el miedo y cogiendo confianza. En mi caso, puedo decir que sentía presión con el mensaje de que las empresas y bufetes están en la búsqueda del talento. Lo cierto es que pueden hacernos sentir a veces como fuera de sitio, ¿tengo talento? ¿cuál es mi talento? o bien, ¿hace falta tener una media de sobresaliente para demostrar talento?

Creo que la respuesta a estas preguntas está muy en relación con hacer o no hacer aquello que realmente te gusta. Todas las personas sin excepción tenemos talento, la cuestión es encontrar aquello que nos ilusiona o la forma de hacerlo que nos motiva.

Por eso es tan importante esa búsqueda personal de lo que realmente te gusta con el fin de que el trabajo que elijas, al que dedicaras la mayor parte de tu vida, sea algo con lo que disfrutes. Considero que es la única forma de que salga a relucir todo tu potencial.

En mi caso, en los últimos años de la carrera realicé prácticas en el departamento fiscal en la oficina de Madrid de Freshfields Bruckhaus Deringer (un despacho anglosajón del Magic Circle) y en el departamento mercantil de Ibarrondo – Lamikiz en Bilbao. Ello me ofreció la oportunidad de descubrir las diferencias entre un despacho inglés y uno español,así como entre despachos de distintos tamaños.

Creo que probar diferentes tipos de despachos y distintas áreas es la forma de ir descubriendo donde quieres trabajar. También os animo a que probéis en una empresa o en una consultora, ya que cuantas más experiencias tengáis mejor preparados estaréis para decidir. Además, de todo pueden extraerse experiencias positivas. Quizás en el momento no os lo parezca, pero con el tiempo todo va encajando y te vas dando cuenta de que situaciones que en el momento te parecían negativas no lo son tanto.

En este sentido, os diría que tampoco os obsesionéis con que debéis entrar en los mejores despachos o empresas para tener una buena carrera. Es una de las muchas opciones que tenéis. Lo bueno de estudiar Derecho y/o ADE es que son carreras con muchísimas salidas, más de las que solemos imaginar.

Por otro lado, también escogí colaborar con una ONG como parte de una asignatura de la carrera –formación en valores– y fue una experiencia que me abrió la mente a otras culturas,  a niveles de vida y recursos muy diferentes.

En definitiva, puedo decir que todas las prácticas y experiencias que viví durante la carrera han ido consolidando mi trayectoria y me han abierto a otras perspectivas, así como a discernir el tipo de trabajo que me gustaría hacer.

Por todo ello, os animaría a que empecéis a buscar prácticas cuanto antes y cuantas más hagáis, y más variadas, mejor. Es la forma de despejar todas esas dudas sobre cuál es vuestro talento y sobre qué es lo que de verdad queréis hacer en el futuro.

La vida universitaria

Al vivir a cierta distancia de la universidad, tuve la oportunidad de convivir con otros estudiantes en un Colegio Mayor durante los tres primeros años de carrera y en un piso compartido durante los dos últimos. Ello fue otra de las razones que me animaron a estudiar en Bilbao,  ya que me permitía vivir de forma independiente y al mismo tiempo estar cerca de casa.

En el Colegio Mayor éramos unos 300 estudiantes de toda España y algunos extranjeros. Estábamos organizados por pisos y en cada uno de ellos vivíamos entre 15 y 20 estudiantes. Además, durante el último año fui decana de mi piso y me encargaba de todas las gestiones comunes.

Considero que fue una etapa importante para independizarme y aprender a valerme por mi misma. Además, el hecho de convivir con tanta gente tan diferente es una oportunidad única y fue muy enriquecedor. Fueron realmente unos años estupendos y sin duda recomendaría la experiencia. Aprendes valores muy importantes y creas unos lazos de amistad que sabes que nunca vas a perder.

Por otro lado, este tipo de experiencias también se valoran muy positivamente a la hora de encontrar trabajo ya que las habilidades relacionales y comunicativas son fundamentales en la vida laboral, especialmente si vas a tener un contacto directo con el cliente.

Ya tengo el título, ¿cuál es el siguiente paso?

A la hora de decidir que iba a hacer con mi futuro tras finalizar la carrera, me planteé varias opciones: hacer un máster relacionado con ADE, opositar a judicaturas, o bien hacer el máster de acceso a la abogacía. Como podéis ver, se trata de opciones que marcaban caminos muy diferentes y enfrentarse a esa decisión tampoco fue fácil.

En mi opinión y por mi experiencia, lo mejor que se puede hacer, como decía, es acercarse lo más posible a esas distintas realidades y pensar si es algo que te ilusiona y si te imaginas el resto de tu vida trabajando en ese ámbito. Es decir, en definitiva, experimentar en lo posible las diferentes alternativas y confiar en tu instinto.

En este sentido, como ya comentaba anteriormente, tampoco os agobiéis pensando que es una decisión única y que una vez la toméis ya no hay vuelta atrás. La vida da muchas vueltas, cada vez está todo más interconectado y no tendréis problemas en cambiar si de verdad lo queréis y lucháis por ello. En cualquier caso, todo lo que aprendáis en el camino os será útil por lo que os diría que no desaprovechéis la oportunidad de aprender al máximo en cada momento.

En mi caso, con respecto a la primera opción que comentaba, quise conocer una escuela de negocios en Ámsterdam porque me llamaba mucho la atención un nuevo modelo de enseñanza innovador que habían desarrollado. Llegue a estar decidida de que ese era el siguiente paso pero, tras participar en uno de los programas, me di cuenta de que, pese a ser interesante, mi sitio estaba en la innovación y en el emprendimiento, pero en el ámbito legal.

Fue entonces cuando empecé a investigar otras opciones y descubrí que había profesionales del mundo del Derecho con una visión diferente. Despertó mucho mi interés y decidí acudir a un evento en Barcelona. A raíz de esta visita empecé a relacionarme con profesionales muy interesantes que me ofrecieron la oportunidad de escribir en blogs.

De uno de esos encuentros surgió también la oportunidad de colaborar como redactora en Qué Aprendemos Hoy, lo cual está siendo una magnífica experiencia. Desde entonces, soy parte de esta comunidad de estudiantes y profesionales con ilusión, ganas de aprender y crecer compartiendo.

En este sentido, os diría que estar activo en redes sociales, compartiendo conocimientos y mostrando vuestros intereses, es fundamental para estar visibles y acceder a nuevas oportunidades. Lo cierto es que hoy día si no estás en internet no existes y potenciar tu marca personal es fundamental.

Además, en general, la gente es más abierta de lo que me imaginaba en un principio, por lo que os animaría a que os pongáis en contacto con personas que os llamen la atención y que os gustaría conocer. En mi caso, no solo me ha servido para conocer a personas muy interesantes y hacer amigos, sino que he podido comprobar que se valora mucho a nivel profesional el hecho de ser una persona proactiva.

Respecto a la posibilidad de opositar, decidí que no era una buena idea para mí ya que, además de que se había reducido considerablemente el número de plazas, no tenía una especial vocación. En este sentido, el máster me ofrecía mayor flexibilidad máxime cuando me interesaba especialmente el mundo del emprendimiento y la innovación legal.

De esta forma, ya solo quedaba la opción del máster de acceso a la abogacía y, al barajar las distintas posibilidades, me entusiasmó el Doble Máster de Acceso a la Abogacía y Transnational Law de ESADE.

Estudiar en la primera promoción del doble grado no me permitió ir de Erasmus, por lo que descubrir este máster fue clave para mi decisión ya que me ofrecía la oportunidad de estudiar derecho transnacional durante cuatro meses en otro país.

En efecto, ESADE ofrecía la opción de escoger entre una variedad de ciudades (Londres, Boston y Singapur, entre otras). Escogí Londres como mi primera preferencia ya que el Center for Transnational Legal Studies (CTLS) es una iniciativa innovadora en el marco de la globalización del ámbito jurídico. Se trata de un programa dirigido por Georgetown University y en el que participan facultades de Derecho de primer nivel de todo el mundo, entre ellas Kings College London.

Ahora bien, no era sencillo obtener una de las plazas de intercambio. En este sentido, mi trayectoria hasta ahora ha sido decisiva para conseguirlo, empezando por haber obtenido el Proficiency, tener buen expediente académico y haber hecho prácticas en una firma anglosajona.

Sin duda el hecho de tener un nivel de inglés muy alto es fundamental para desarrollar una carrera profesional internacional. Para ello, considero que lo más importante es esforzarse para tener una buena base y ponerlo en práctica, especialmente, mediante estancias en el extranjero. En este sentido, creo que depende mucho del esfuerzo personal y también de la oportunidad de practicarlo. En mi caso, puedo decir que aprobar el proficiency era un reto que me había marcado desde pequeña por lo que trabajé duro para conseguirlo. Asimismo, el haber podido practicarlo en Estados Unidos en varios campamentos ha sido muy importante.

Por otro lado, también me ayudó el hecho de que, coincidiendo con el proceso de selección de ESADE, Deusto me concedió una beca para realizar un curso de calidad máster en China.

En efecto, en mi último año de carrera, la Universidad ofrecía dos becas entre todos los estudiantes de ADE para realizar un curso de verano en Pekín. Era una de esas oportunidades que te parecen imposibles de conseguir por el número de plazas tan reducido y el interés que puede generar una oportunidad como ésta. De hecho, estuve a punto de no presentarme pero al final pensé que no tenía nada que perder.

La verdad es que siempre acometo con ilusión todo aquello que me gusta y, aunque algunas o muchas iniciativas no parezcan dar fruto, la perseverancia es importante. De pronto una puerta se abre y te cambia todo o te ayuda a avanzar. Al igual que yo, muchos debieron pensar también que era muy difícil obtener una de las dos becas y no se presentaron, o lo intentaron sin suficiente entusiasmo.

Así, este último verano, junto con un grupo de 25 estudiantes de todo el mundo, realicé un curso en una Universidad de Pekín sobre cómo hacer negocios en China. Ha sido una experiencia fascinante y estoy segura de que lo que aprendí me va a ser de gran utilidad en mi vida profesional. Además, me ha ayudado a ganar mayor confianza en mí misma.

Finalmente, fui admitida en el doble máster de ESADE y al finalizar el verano de 2014 inicié mi andadura en Londres. En el CTLS he tenido la oportunidad de convivir con estudiantes de más de veinte países explorando asuntos transfronterizos de actualidad, compartiendo y aprendiendo de los diferentes sistemas jurídicos en el mundo. Todo ello, en una ciudad multicultural y con la oportunidad de practicar inglés.

Asimismo, el haber cursado este máster me ha permitido realizar 5 meses de prácticas en la oficina de Londres de Cuatrecasas, Gonçalves Pereira. Ha sido una experiencia increíble para desarrollar mis conocimientos en las áreas mercantil y financiera en un entorno de práctica internacional, junto con profesionales de altísimo nivel.

Posteriormente, tras finalizar la segunda parte del Máster de Acceso a la Abogacía en Barcelona en octubre de 2015, me incorporo al Programa Pro Abogacía Internacional (PPAI) de Cuatrecasas, Gonçalves Pereira. Se trata de un programa de varios años de duración en el que realizas rotaciones por distintas áreas y oficinas del despacho, seguido de un máster de prestigio en una universidad internacional (preferiblemente en Estados Unidos) y una estancia en un despacho en una jurisdicción internacional. Tras finalizar estas tres fases, el asociado se reincorpora a Cuatrecasas, Gonçalves Pereira en el área y grupo acordados.

Sin duda es una oportunidad excelente para desarrollar una carrera internacional y multidisciplinar en derecho de los negocios. La movilidad que ofrece el programa me permitirá adquirir una gran capacidad de adaptación a situaciones muy diferentes. Asimismo, con la realización del máster en Estados Unidos y la estancia en un despacho de una jurisdicción del Common law obtendré la especialización en Derecho anglosajón.

¿Qué ventajas tiene salir al extranjero?

Las estancias para estudiar o trabajar en el extranjero son beneficiosas en todos los sentidos. Entre otras, destacaría que te abren la mente a nuevas culturas y perspectivas diferentes, aprendes a convivir en un ambiente multicultural, mejoras idiomas, adquieres habilidades relacionales y haces networking. Todo ello es fundamental en el mundo global en el que vamos a desarrollar nuestra carrera profesional.

Otro de los aspectos más destacables de la experiencia en el extranjero es el de permitirte ver lo que se hace en España desde otro punto de vista. En mi caso, la estancia en Londres, unido a mi interés por la innovación y el emprendimiento, me permitieron descubrir e investigar la evolución que ha experimentado el sector legal en Reino Unido en comparación con España.

Ello me llevó a publicar una serie de artículos en el blog jurídico ¿Hay Derecho? sobre el reto legal que nos lanza Reino Unido. Asimismo, hace unos meses he comenzado mi propio blog, Global Legal Challenges (www.globallegalchallenges.com), sobre la innovación en el sector legal a nivel global y como un foro de debate para estudiantes y profesionales de todo el mundo.

Realmente los cambios que están por llegar en el ámbito legal, con la irrupción de la tecnología y las nuevas necesidades del entorno, constituyen un gran reto para una profesión que ha sido siempre tan conservadora.

Mirando hacia el futuro de la profesión legal

Al igual que ya ocurre en otros sectores, en los próximos años se va a producir una revolución tecnológica espectacular en el mercado legal. La profesión deberá evolucionar para adaptarse a la era digital y al mundo global. Ello determinará una interrelación entre disciplinas –especialmente entre el derecho, la tecnología y la gestión empresarial–, y se demandarán nuevos perfiles en esta línea.

En este sentido, muchos de estos cambios se están promoviendo por profesionales de otros campos, que aprovechan las ineficiencias existentes en la profesión tal y como la conocemos. Estos nuevos profesionales traen disciplinas, modelos de negocio y tecnologías de otros sectores, ofreciendo una optimización en los procesos, cubriendo las nuevas necesidades de los clientes y mejorando el acceso a la justicia.

Ello demuestra el gran potencial de los equipos multidisciplinares como medida de fomento de la innovación, en cualquier ámbito, y sirve como ejemplo de que el hecho de estudiar una disciplina concreta no te cierra puertas. Con los conocimientos y experiencias que vayas adquiriendo a lo largo de tu vida puedes aportar algo nuevo y útil donde te lo propongas.

En este sentido, os animaría a que no perdáis de vista las nuevas tendencias, tanto en el sector legal como en otros ámbitos. Tenemos mucho que aprender de otras profesiones, el futuro del sector legal va a estar interconectado y va a ser cambiante. Por ello, como comentaba anteriormente, cuantas más experiencias tengáis, y más variadas, más podréis aportar en vuestra carrera profesional.

Asimismo, considero que los jóvenes debemos asumir este reto de la innovación, tratando de ser creativos, y aprender especialmente a manejar las nuevas tecnologías que tanto van a cambiar los servicios legales y el acceso a la justicia.

Conclusiones finales

Por mi parte, pretendo aprovechar estos años tan interesantes que están por venir, que nos ofrecen la oportunidad de probar y desarrollar nuevos modelos de prestación de servicios. En este sentido, mi objetivo es sacar el máximo partido a todas las experiencias e ir diseñando mi futuro en función de aquello que me motiva. Si algo puedo recomendar es la importancia de hacer esa búsqueda personal, acumular el mayor número de experiencias y aprovechar cada momento.

En definitiva, considero que con la suficiente motivación y con una actitud proactiva podemos ir resolviendo las opciones y dudas a las que nos enfrentamos en nuestro camino e ir encontrando nuestra pasión. Ahora mismo es imposible predecir cuál será nuestro futuro. En palabras de Steve Jobs, solo podemos conectar los puntos mirando hacia atrás.

Andrea Ortega Villalobos
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